El factor decisivo para que las labores agrícolas sean todo un éxito no es la filosofía, sino la elección correcta del método de labranza en relación con el lugar de trabajo.
El arado puede ayudar a asegurar el rendimiento en muchas condiciones. Allí donde las malas hierbas crecen mucho, las plantas y sus semillas pueden introducirse profundamente en el suelo con la ayuda del arado. Esto priva a las malas hierbas de luz, con lo que no tienen oportunidad de germinar. De este modo es posible controlar las malas hierbas resistentes de manera eficaz, mientras que la presión de las enfermedades fúngicas también puede reducirse mediante el arado. Y arando también es posible reducir considerablemente las plagas ratones y babosas.
Además, el arado favorece la aireación del suelo. Especialmente los suelos pesados, que en primavera solo consiguen calentarse lentamente, se benefician del laboreo con arado y alcanzan antes una temperatura adecuada. Los cultivos que requieren calor pueden establecerse antes, y los cortos tiempos de siembra pueden aprovecharse mejor.
Los arados reversibles Teres 200 y 300 de AMAZONE ofrecen excelentes resultados de trabajo gracias a la alta calidad de las piezas de desgaste y a su facilidad de tracción.