El reto
El laboreo del suelo es un aspecto cada vez más importante en el método de cultivo de las explotaciones agrícolas. Cuanto mayores sean los problemas de sequía, resistencias y normativas para reducir el uso de productos fitosanitarios, más importante resulta elegir el método de laboreo adecuado.
El primer cultivo del rastrojo es fundamental en este contexto, puesto que aquí hay retos importantes. Por un lado, se trata de crear un lecho de siembra óptimo para la germinación del cereal caído y de las semillas de malas hierbas. Esto significa que las plantas no deseadas para el cultivo siguiente pueden germinar directamente después del cultivo del rastrojo y combatirse mecánicamente en la segunda pasada.
El laboreo del suelo muy superficial con unas condiciones de germinación óptimas para los cereales caídos, las malas hierbas y las malezas es extremadamente importante, en especial cuando se trata de la aplicación de colza oleaginosa y en zonas problemáticas con cola de zorra y aperas.
La descomposición de la materia orgánica también es muy importante para la higiene del campo. Una buena descomposición reduce la transmisión de enfermedades fúngicas y de plagas. Por lo tanto, es importante cortar o desmenuzar la materia orgánica durante la primera fase de laboreo.